TERRORES NOCTURNOS

 

 

Un terror nocturno es un despertar parcial del sueño con comportamientos como gritar, patalear, pánico, sonambulismo, agitar el cuerpo o mascullar. Los terrores nocturnos normalmente se producen en el período de dos horas después de irse a dormir el niño. No son perjudiciales y cada episodio termina en un sueño profundo. Se consideran normales hasta la edad de 6 años.

 

Las características comunes de los terrores nocturnos son:

 

  • Su hijo está asustado pero no puede despertarse o tranquilizarse.
  • Los ojos de su hijo están muy abiertos pero no sabe que usted está ahí.
  • Su hijo puede creer que los objetos o las personas de la habitación dan miedo.
  • El episodio dura de 10 a 30 minutos.
  • Su hijo a menudo no recuerda el episodio en la mañana.

 

Un niño con terrores nocturnos se incorporará bruscamente, y erguido en su cama gritará con los ojos abiertos y las pupilas dilatadas dando muestras de agitación y pánico. En plena crisis presentará una desorientación espaciotemporal por lo que puede mostrar indiferencia a la presencia de los padres A veces, incluso realizará movimientos bruscos con el cuerpo, el pulso se acelerará, la respiración será rápida y entrecortada y sudará abundantemente. Se pueden producir gestos incoordinados y rápidos, y una fijación de la mirada en algún punto frontal. A pesar de toda esta activación inicial, el niño puede tardar entre cinco y diez minutos en despertarse en el caso de que esto ocurra. En plena crisis, la única cosa que un padre puede hacer por su hijo es abrazarlo y tranquilizarlo hasta que se calme y vuelva a dormirse.

 

Los terrores nocturnos aparecen normalmente a los 2-3 años de edad, durante el primer tercio de la noche, asociados al sueño profundo. En general, suelen desaparecer al regularizar los horarios de vigilia-sueño del niño y al abordar ciertos problemas conductuales que pueden ocurrir durante la vigilia (problemas escolares, relaciones con los padres o los  hermanos, etc.). Por muy alarmantes y angustiantes que sean, son inofensivos y sus efectos tanto a corto como a largo plazo, no son más que la interrupción del sueño de la familia.

  

Terrores nocturnos en niños mayores.

 

Cuando se presentan terrores nocturnos en niños de más de seis años, se debe investigar en busca de factores psicológicos. En ese grupo de edad, el problema puede ser una reflexión de algún estrés o ansiedad que el niño experimenta. Se trata de una situación en que la consulta psicológica es beneficiosa.

 

Hablar y caminar durante el sueño

 

Hablar y caminar durante el sueño es el resultado de un despertar parcial del sueño sin sueños. Estos episodios suelen tener lugar de una a cuatro horas después de iniciado el sueño. Esto se debe a que la mayor parte del sueño no REM profundo se presenta durante los primeros ciclos. El niño no tiene ningún recuerdo del episodio.

 

Los problemas emocionales no son las únicas causas del caminar en sueños. Algunos niños son más propensos a caminar dormidos cuando están enfermos y tienen fiebre. Los terrores nocturnos y la enuresis se producen con mayor frecuencia entre los que caminan dormido.

 

Se indica la consulta psicológica para los niños que caminar dormidos después de los siete años. También se debe procurar ayuda profesional para todo niño que camina dormido con frecuencia.

 

La medicación es otra opción en el tratamiento de ese problema, pero suele reservarse para los casos mas graves.

 

 

Cómo ayudar a un niño durante los terrores nocturnos:

 

  • Trate de ayudar a su hijo a volver a un sueño normal. Usted no podrá despertar a su hijo, por lo tanto no lo intente. Encienda las luces de forma que su hijo esté menos confundido por las sombras. Haga comentarios que le tranquilicen. Abrace a su hijo si esto parece ayudarle a sentirse mejor. Zarandear o gritar a su hijo puede hacer que el niño se perturbe más.

 

  • Proteja a su hijo de las lesiones. Durante un terror nocturno, el niño puede caerse de una escalera, correr hacia una pared o romper una ventana. Trate de dirigir suavemente a su hijo de regreso a la cama.

 

  • Prepare a las niñeras para estos episodios. Explique a las personas que cuidan de su hijo qué es un terror nocturno y qué hacer si se produce uno.

 

  • Trate de prevenir los terrores nocturnos. Un terror nocturno puede desencadenarse si su hijo está muy cansado. Asegúrese de que su hijo se vaya a la cama a su hora regular, y lo bastante temprano como para dormir suficiente. Es posible que los niños más pequeños necesiten dormir una siesta diariamente.

 

  • Durante varias noches, observe cuántos minutos pasan desde la hora en que su hijo se duerme hasta el inicio del terror nocturno. Empiece a despertar a su hijo cada 15 minutos antes de la hora esperada del terror nocturno. Mantenga a su hijo completamente despierto y fuera de la cama por 5 minutos. Continúe despertando a su hijo de esta forma durante siete noches seguidas. Si los terrores nocturnos regresan cuando usted deja de despertar a su hijo, vuelva a repetir el proceso según sea necesario.

 

 

Aunque los terrores nocturnos no son peligrosos, pueden parecerse a otras condiciones o llegar a producir problemas para el niño. Consulte con el médico de su hijo si usted nota cualquiera de las siguientes señales:

 

  • El niño babea, tiene espasmos o rigidez.
  • Los terrores se vuelve a presentar después de despertarlo las siete noches.
  • Los terrores duran más de 30 minutos.
  • Su hijo hace algo peligroso durante un episodio.
  • Los terrores se producen durante la segunda mitad de la noche.
  • Su hijo tiene miedo durante el día.
  • Usted cree que el estrés familiar puede ser un factor.
  • Usted tiene otras preocupaciones o preguntas acerca de los terrores nocturnos de su hijo.