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El despertar temprano
EL DESPERTAR TEMPRANO.doc
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EL DESPERTAR TEMPRANO

 

            Aunque puede resultar muy desagradable que le despierten a uno muy temprano por la mañana, es una situación fácil de solucionar siempre que se trate de un problema aislado. Si se trata de un problema aislado, la solución más simple es la adaptar los hábitos del sueño y vigilia a los del niño. Es más fácil acostarse a las nueve y levantarse a las cinco, que persuadir al niño de que se despierte a las siete de la mañana.

 

            Si los horarios de la vida social o del trabajo controlan sus hábitos de sueño, es aconsejable intentar averiguar si existe algún motivo por el cual el niño se despierta tan temprano. El ruido de un tren, el canto de uno pájaros, el tráfico urbano que aumenta a partir de esas horas o incluso la luz que se empieza a filtrar por las ventanas pueden ser algunos de esos motivos. Según parece algunos niños duermen más tiempo si la habitación está completamente a oscuras.

 

            Si el niño tiene edad suficiente para entretenerse solo, hay que asegurarse de que tiene objetos suficientes para distraerse una vez despierto, no teniendo necesidad así de despertar a sus padres. Es también útil instalar un interruptor de luz que esté al alcance de la mano y explicarle claramente que debe quedarse en su habitación.

 

            El despertar temprano es relativo, depende del país y de la cultura en la que el niño se encuentre. Por ejemplo el niño que se despierta a las cinco de la mañana en el contexto de una familia de campesinos, en la que el cabeza de familia se levanta diariamente a las cinco de la mañana, no supondrá ningún problema. Pero si lo habitual es levantarse a las ocho de la mañana, entonces si será un grave trastorno.