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El despertar nocturno
EL DESPERTAR NOCTURNO.doc
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EL DESPERTAR NOCTURNO

 

            Indudablemente, el trastorno del sueño que más preocupa a todos los padres es el despertar nocturno, motivo frecuente de intensos sentimientos de desesperación y frustración. Muchas madres expresan resentimiento por tener que levantarse por la noche, mientras sus maridos duermen tranquilamente (sí es el marido quien trabaja durante el día). Pero esto es erróneo. Los padres deben compartir las responsabilidades.

 

            Cualesquiera que sean las causas del despertar nocturno, los padres utilizan todo tipo de técnicas para poder descansar tranquilamente. Un padre describió las diferentes cosas que él y su mujer habían intentado, dejar la luz encendida,  dejarla apagada, bebidas, galletas, ningún juguete en su habitación, una almohada, juguetes en su habitación, más mantas, menos mantas, música suave, más ruido en la casa, menos ruido, etc. y por último gritarle. Después de hablar con otros padres, el afectado llegó a la conclusión de que lo mejor era ir aguantando hasta que se durmiera toda la noche de un tirón, cosa que finalmente sucedió.

 

            A veces la actuación de los padres empeora la situación. Por supuesto que los padres que actúan de una forma totalmente inconsciente frente al despertar de su hijo, se están buscando problemas. La inconsistencia desconcierta a los niños. Si una noche el niño llora y los padres se lo llevan a la habitación, no debe esperarse que la noche siguiente el niño deje de llorar por sí solo y se vuelva a dormir.

 

            Es esencial recordar una regla básica de los trastornos del sueño, un día el problema dejará de plantearse. Es decir, o bien los niños se dormirán o, si continúan despertándose, aprenderán a distraerse por sí mismos, sin molestar a sus padres. El problema aquí, es que no sabemos cuando llegará ese día.

 

            Los bebés son especialmente sensibles a los estados emocionales de sus padres. Si se está abrazando a un bebé que esta llorando y uno se siente disgustado, los músculos de los brazos estarán tensos y rígidos y el bebé lo notará. A menudo dejará de llorar si una persona que no se inquieta con el llanto lo coge en brazos. A un nivel menos sutil resulta obvio que a un niño no le será fácil dormirse después de entrar tempestuosamente en su habitación, encender la luz, y decirle a gritos que le esta amargando la vida a propósito. Algo que casi todo el mundo ha hecho alguna vez.

 

            En el estudio de los Newson, se observó que hacían los niños cuando se despertaban. De los niños de cuatro años que observaron, un 5% permanecía en sus camas cantando o hablando hasta que se dormían, un 37% llamaban a sus padres, un 34%  lloraban y un 10% se levantaban e iban a buscar a sus padres. Un 5% nunca se despertaba y el 8% restante recurría a diversos trucos, como darse golpes en la cabeza contra la almohada. Casi ocho de cada diez niños realizaban conductas que tenían como finalidad que sus padres se despertaran.