BRUXISMO

 

También denominado rechinar de dientes, puede ocurrir a cualquier edad, afectando al 50% de los niños y pudiendo empezar tan pronto como a los 10 meses de edad. Se caracteriza por un rechinar de dientes repetitivo y rítmico durante cualquier fase del sueño con una fuerza mucho mayor que la que se puede hacer en vigilia imitándolo, lo que puede llevar a la erosión e incluso a la movilidad de los dientes. Puede ir precedido de un aumento del ritmo cardíaco o de otros movimientos corporales.

 

El bruxismo puede ocurrir durante el día o la noche. Por la noche, aparece principalmente durante las fases 1 ó 2 del sueño y puede ir precedido de un aumento del ritmo cardíaco o de otros movimientos corporales. En los casos más graves puede ser perjudicial y dañino para los dientes y encías.

 

             Es difícil asegurar si es debido a una mala oclusión dental o al estrés emocional. Existen diversos tratamientos:

 

-         Las benzodiacepinas.

-         Las técnicas de relajación.

-         Los protectores dentales de goma.

-         La hipnosis.

 

La incidencia en niños de 3 a 7 años es del 2.3 al 12.1 por 100, siendo mayor en aquellos sujetos que tienen algún antecedente familiar de bruxismo. El niño no suele tener conciencia de este comportamiento y en muy raras ocasiones se despierta por el ruido producido. Sí es cierto que suelen quejarse por el dolor en sus mandíbulas, el cansancio en los músculos de la masticación y por una extrema sensibilidad en los dientes al despertar por la mañana.

 

Existen otro tipo de movimientos involuntarios, como los golpes de cabeza o jactation capitis nocturna, que es una conducta asociada al sueño consistente en el balanceo rítmico de la cabeza y en algunos casos de todo el cuerpo, normalmente antes de dormirse el sujeto. Es típico en bebés. Generalmente se inicia en la infancia y cesa rápidamente. Aunque en ocasiones puede persistir en niños con un nivel intelectual inferior a la media (no siempre). Es inofensivo, no deja secuelas y lo único que hay que hacer es evitar que el niño se golpee contra algo duro.