TRASTORNO ESPECÍFICO DEL DESARROLLO PSICOMOTOR

 

Algunas definiciones

 

Los niños que presentan problemas del desarrollo psicomotor tienen problemas para atarse los cordones, abotonarse las camisas o pinchar y cortar la comida.

 

En los primeros 6 años el chico aprende una cantidad de movimientos y gestos que le permiten desenvolverse con cierta autonomía. La mayoría no son movimientos aislados, ni simples contracciones musculares.  Para su ejecución requieren de una participación del pensamiento y están gestados por la necesidad o el deseo. Pensar, sentir y hacer, conforman la red constitutiva de muchísimos actos aprendidos que llamamos praxias.

 

Las praxias son adquiridas y se constituyen en una secuencia de movimientos.

 

Para Jean Piaget las praxias son "sistemas de movimientos en función de un resultado o de una intención". Toda praxia se construye y es construida en una relación de aprendizaje con otro (padres, maestros, pares).

 

La resolución no exitosa de estos movimientos coordinados se denomina

Dispraxia. Las dispraxia del desarrollo responden a una falla en la construcción de un acto, y no la pérdida de un automatismo, acción previamente aprendida, como sería el caso de una apraxia.

 

"En el plano clínico, se trata de niños que son incapaces de llevar a término determinadas secuencias gestuafes, o que las realizan con extrema torpeza".Principalmente compromete movimientos especializados.

 

El diagnóstico de dispraxia es un acto reservado al profesional, pero en muchas ocasiones es en la escuela donde se suele detectar.

 

La maestra observa problemas para cortar con la tijera, para pintar. Se da cuenta de que tarda más que los demás chicos, y principalmente observa un manejo de la mano: toman mal el lápiz. Las maestras de infantil entonces son las que hacen la primera llamada de atención y en muchas ocasiones piden a los padres que hagan una consulta profesional. las producciones de su hijo y sus compañeros.

 

A la vez, es necesario discriminar un cuadro de dispraxia, de un desorden severo de la personalidad que compromete el aprendizaje de las praxias manuales, como un indicador más de las problemáticas de la comunicación.

 

La disciplina que históricamente se ha ocupado de la reeducación o la terapia adecuada a esta problemática es la psicomotricidad.

 

Se habla de dispraxia cuando se dan las siguientes características:

 

Retraso del desarrollo dela coordinación de movimientos que no puede explicarse por un retraso intelectual general o por un trastorno neurológico específico, congénito o adquirido .

 

Pautas para el diagnóstico

 

-          La coordinación de movimientos, es significativamente inferior al nivel esperado de acuerdo con la edad del niño y con su inteligencia general.

-          Esta capacidad se valora mejor mediante la aplicación individual de tests estandarizados de coordinación de movimientos finos y gruesos.

-          Las dificultades de coordinación deberán haber estado presentes desde los comienzos del desarrollo y no se deberán a consecuencias directas de déficits de la visión, de la audición o de cualquier trastorno neurológico diagnosticable.

-          El grado en el que el trastorno afecta principalmente a la coordinación movimientos es variable y su forma específica varía con la edad.

-          El niño puede se:

o   torpe en general

o   lento en aprender a correr, a saltar y a subir escaleras.

o   Le suele ser difícil aprender a hacer la lazada de los zapatos, a abrocharse y desabrocharse los botones y a tirar y coger pelotas.

o   tiende a dejar caer las cosas, a tropezar, a chocar con obstáculos y a tener mala letra.

o   La habilidad para dibujar suele ser para hacer rompecabezas, para usar juguetes de construcción, para construir modelos, para los juegos de pelota y para dibujar y comprender mapas geográficos, suele ser baja.

o   Una cuidadosa exploración clínica pone de manifiesto en la mayoría de los casos una notoria falta de madurez neurológica

o   Algunos niños presentan además dificultades escolares,  problemas sociales, emocionales y comportamentales.

 

Cuando hablamos de dispraxia nos estamos refiriendo a   un deterioro motriz generalizado o circunscrito a determinadas habilidades.

 

Otros autores hacen referencia a este término con la siguiente definición:

 

La dispraxia o "niño torpe", ocurre debido a la falta de destreza en las habilidades del desarrollo motor como: gatear, sentarse, andar, dificultad para pararse en un sólo pie, atarse los cordones de los zapatos, subirse el cierre relámpago, manifestándose, también, en la caligrafía. Su incidencia se calcufa en un 6 por ciento en los niños entre 6 y 11 años y es predominante en los niños de sexo masculino.