LAS CAPACIDADES DE LA PERSONA SUPERDOTADA

 

Cualquier proceso para la identificación debe observar la conducta del alumno para descubrir las características de inteligencia, creatividad, dedicación al trabajo, etc. que aparecen. Deberemos fijar nuestra atención en (Verhaaren, 1991):

 

1. La utilización del lenguaje. La amplitud de su vocabulario, la precisión de sus palabras, la complejidad de la estructura de sus frases, etc.

 

2. La cualidad de las preguntas del alumno. Si son inusuales, originales, complicadas y/o llenas de madurez, intencionadas, etc.

 

3. La forma de comunicar y transmitir sus propias ideas.

 

4. La habilidad para diseñar estrategias para resolver problemas.

 

5. La utilización innovadora de materiales comunes.

 

6. La amplitud y profundidad de sus conocimientos, en un área o asignatura específica.

 

7. La tendencia a coleccionar, o tener muchas aficiones.

 

8. La persistencia y constancia para terminar trabajos.

 

9. La predisposición a tareas intelectuales.

 

10. La tendencia a ser muy crítico y estricto consigo mismo.

 

11. La preferencia por buscar actividades muy complicadas, novedosas y poco corrientes.

 

Partiendo de que la persona superdotada tiene unas características específicas, entendemos que es necesaria la identificación, no tanto para etiquetar como para dar respuesta adecuada a sus necesidades personales, escolares y sociales.

 

De acuerdo con todo lo visto hasta el momento, diremos que la superdotación presenta, como rasgo más destacado, un perfil cognitivo plano, es decir, todos los recursos intelectuales que se evalúen presentarán una puntuación razonablemente elevada. En este sentido, será a partir del centil 70 obtenido en todas las variables medidas que diagnosticaremos superdotación. La superdotación se sitúa, por tanto, como el fenómeno intelectual más completo, apareciendo la potencia intelectual como la interacción entre los recursos y no como su uso aislado.

 

En cuanto al talento, distinguiremos entre el talento complejo, en aquellos casos que la puntuación sea igual a superior al centil 80 en cada una de las variables que estén implicada. Es decir, en los casos de talentos complejos, debe existir una cierta combinación de capacidades intelectuales, pero sólo de aquellos recursos que se encuentran implicados directamente en el área de talento. Por ejemplo, si se trata de un talento académico, las variables implicadas serían las que hacen referencia a procesos cognitivos de carácter verbal, lógico y memorístico. Por otro lado, si se trata de un talento simple, el centil deberá ser igual o superior a 95. En los casos de talento simple no podemos esperar ningún tipo de combinación de recursos mentales de alto nivel, porque su rendimiento se basa en un único punto fuerte intelectual que posee. Este mismo criterio se seguirá para el caso de un talento múltiple, ya que esta configuración intelectual sólo se diferencia por la posesión de más de un talento simple.

 

En cualquier caso, debemos recordar que con las pruebas de identificación sólo estamos realizando una estimación de la aptitud basada en una medida parcial.

 

El problema de la identificación

 

La identificación debe convertirse en un proceso que:

 

1. Busque las capacidades en los niños y jóvenes para darles la oportunidad de desarrollarlas.

 

2. Oriente y ayude al desarrollo de dichas capacidades.

 

3. Incluya el uso de varias fuentes de información, puesto que sólo con la valoración global del sujeto podremos conseguir un acercamiento lo más fiable posible a la correcta identificación del alumno excepcionalmente dotado.

 

El proceso de identificación del niño superdotado se hace necesario desde el momento en que la oferta de una educación especial, adaptada a sus características y necesidades es posible. Sin embargo, la identificación no hay que confundirla con un proceso único que dice de una vez y para siempre si un niño es superdotado o no, sino como un proceso continuo. Los talentos emergen y crecen evolutivamente, y algunos no llegan a emerger porque no se produce una adecuada estimulación (Treffinger y Feldhusen, 1996).

 

Es importante que entendamos los talentos y potencialidades como algo educable, que puede desarrollarse, y no como algo fijo e inamovible. Más que preguntarnos "¿quién es superdotado?" la pregunta debería ser "¿quién puede llegar a ser superdotado?".

 

El objetivo de la identificación de los alumnos muy capaces es poder anticipar y planificar mejor el trabajo para ajustar la programación de manera que puedan conseguir el desarrollo más completo de sus potencialidades.

 

Los casos de superdotación y de talento presentan, tal como acabamos de ver, una serie de características que los diferencia del resto de personas con necesidades educativas especiales. Sin embargo, al no tratarse de unas características únicas, ni homogéneas, ocurre que los casos de superdotación o talentos diversos, no son evidentes y que, frecuentemente, se consideren superdotados alumnos que no tienen un perfil intelectual excepcional mientras que otros muchos pueden llegar a pasar desapercibidos. Estas confusiones suelen deberse a una valoración basada únicamente en el comportamiento del alumno en el aula y, especialmente, cuando las expectativas de quien valora este comportamiento están influidas por alguno de las falsas creencias a las que hemos hecho mención.

A la primera de estas posibilidades se conoce como falsos positivos: son personas que sin capacidades excepcionales que por diversos motivos como un desarrollo precoz o una sobreestimulación, pueden ser confundidos como superdotados. El problema de estos casos es que se pueden generar expectativas de excepcionalidad en alumnos, padres o profesores, sin que esté garantizada una actuación brillante. Estos alumnos pueden llegar a estar sometidos a grandes presiones porque se espera de ellas mucho más de lo que pueden llegar a dar.

Por otro lado, también existe lo que denominamos falsos negativos: es decir, personas con capacidades altas que no han sido identificadas. Este segundo caso es también el más frecuente, las causas que lo provocan son muchas y muy variadas, desde que el sujeto presente un comportamiento que no se ajusta a lo previsto, hasta la incompleta formación en este tema de profesores y psicólogos. Estos sujetos pueden recibir tanto una respuesta educativa poco adecuada como una valoración totalmente desajustada, que atribuya a variables actitudinales o motivacionales lo que no es más que una consecuencia del funcionamiento mental del alumno.

En la realización de toda prueba psicométrica existe un margen de error que se escapa al control de quien se ocupa del proceso de aplicación, por ejemplo el azar o las variables disposicionales de los sujetos como la motivación, la activación, el estado de salud, etc. Esto significa que a la hora de interpretar las puntuaciones obtenidas debemos ser moderadamente flexibles, así para poder comprobar si los casos dudosos (aquellos que tienen puntuaciones muy cercanas a las deseadas) se han de incluir o no en la categoría de sujetos excepcionales, deberemos considerar la aplicación de otras pruebas complementarias.

Las medidas complementarias son un conjunto de datos individualizados que han de facilitar la confirmación o rechazo de los diagnósticos dudosos. En este caso las medidas complementarias suelen ser de tipo no intelectual y hacen referencia a otras dimensiones de la persona. En concreto se referirán a los rasgos de personalidad, habilidades de interacción social, destrezas comunicativas, autoestima, motivación y conductas o productos constatados. Todos estos aspectos se pueden medir tanto a través de pruebas objetivas como a través de una entrevista o la observación directa.

Una vez obtenidas las puntuaciones básicas y las complementarias, dispondremos de la información necesaria para concluir el diagnóstico.

En resumen:

- El objetivo de la identificación de los alumnos muy capaces es poder anticipar y planificar mejor el trabajo para ajustar la programación de manera que puedan conseguir el desarrollo más completo de sus potencialidades.

- No interesa clasificar ni etiquetar. No buscamos al mejor.

- En el aula se pueden utilizar toda una serie de estrategias que están a nuestro alcance para identificar a los alumnos y alumnas muy capaces.