LOS PADRES DEL NIÑO SORDO

 

Las experiencias iniciales que sufren los padres de un niño sordo son muy similares en todos los casos. En un principio ignoran que su hijo tenga algún tipo de deficiencia auditiva, pero en poco tiempo aparecen las sospechas.

Los padres comienzan a hacer distintas pruebas al niño y al no obtener las respuestas normales empiezan a desesperarse por lo que acuden a los servicios médicos. Posteriormente, y por lo general después de transcurrido un año o más, se confirma el diagnóstico de hipoacúsia.

A partir de ese momento los padres pasan por una serie de etapas emocionales:

1ª Choque emocional

Es una etapa corta que suele servir como mecanismo de defensa, en la cual se produce un distanciamiento del problema.

2ª Reconocimiento del problema:

En esta etapa los padres comienzan a reaccionar emocionalmente al darse cuenta de lo serio de la situación. Aparecen sentimientos de ira hacia el sector profesional que tardó en detectar el problema y en ocasiones hacia el propio hijo. También se dan sentimientos de impotencia y frustración al desvanecerse algunos planes que tenían previsto realizar con su hijo, así como sentimientos de culpa y obsesión por encontrar la causa que ha originado la sordera.

3ª Negación del problema:

Los padres intentan contrastar una segunda opinión buscando un diagnóstico más optimista y una posible curación, la cual en la mayoría de los casos no se produce.

4ª Aceptación del problema:

En esta etapa los padres aceptan que tienen un niño sordo, que lo será siempre y que, aunque ellos no puedan hacer nada para remediarlo, hay otras muchas cosas que pueden hacer para ayudarle.

 

Empiezan a sentir la necesidad de recibir información a cerca de  la sordera asistiendo a conferencias y charlas, a hablar abiertamente con otros padres con el mismo problema y en definitiva a mostrarse sin ninguna vergüenza como padres de un niño con una deficiencia.