INTRODUCCIÓN

 

El sonido implica movimiento. El mundo está en movimiento. El mundo es sonido. El ser humano está rodeado por fenómenos sonoros que al captarse le ponen en comunicación con su medio. Para los animales, el sonido es fuente primordial de información pues los condiciona para desplazarse, buscar el alimento, huir del peligro, sobrevivir y perpetuar la especie. En el hombre, el sonido permite la realización de conductas no sólo reflejas o instintivas, sino también intelectuales.

 

Esto se realiza fundamentalmente por la modulación de los sonidos que el ser humano transforma en símbolos lingüísticos. Los sonidos sin lenguaje llevan a "la realización de hechos precisos frente a situaciones, concretas. El lenguaje permite la evolución del pensamiento y la posibilidad de abstracción.

 

Nada de esto es posible si el oído no funciona o si funciona defectuosamente. Más aún, el oído es la puerta de entrada y el punto de partida de la comunicación lingüística oral, pero no debemos olvidar que es básicamente por medio del oído como puede adquirirse el segundo gran código comunicativo: el lenguaje escrito. La mejor demostración de lo anterior se encuentra en el hecho bien conocido de que un niño que nace ciego pero con su audición intacta puede aprender a hablar y tiene acceso a la lectura y a la escritura; por el contrario, un niño que nace sordo no puede aprender a hablar - a menos que reciba un tratamiento especializado - , con lo que le resultará imposible integrar el aprendizaje de la lectura y de la escritura. Es así como el carácter distintivo humano por excelencia, el lenguaje, está profundamente limitado en el sordo, en sus formas oral y escrita, por lo que quien se encuentra en esta situación afronta una condición que será infrahumana en tanto no se supere.