¿ES UN NIÑO CÓMO LOS DEMÁS?

 

Hemos de contestar que no, ya que un niño sordo está privado de una importante faceta de la experiencia que en otros casos existe con toda normalidad y también porque la mayor parte de las adquisiciones que en otros niños se producen “naturalmente” y sin esfuerzo (en particular en la construcción de lenguaje) le exigirán un enorme esfuerzo, dedicación, aplicación y voluntad.

En la actualidad se sabe que el despertar del niño sordo, su curiosidad y su deseo de aprender se hacen patentes durante los primeros años, en la edad preescolar, antes de los 4 o 5 años.

No puede utilizarse un programa para cultivar al máximo las posibilidades del niño sordo, ya que no se trata de enseñar nada en concreto al bebé, no hay que aprovechar al máximo las cualidades del bebé y lo que sabe hacer, es más importante que el adulto disfrute jugando con el niño y compartiendo con él sus actividades y experiencias. Gracias a esto podemos desarrollar y facilitar en el niño una serie de adquisiciones como preocuparse por su capacidad de atención, la práctica de imitación… aspectos que en un niño sin esa deficiencia auditiva no tienen tanta importancia, pero que en un niño sordo no han de pasarse por alto para su correcto desarrollo. Algunos de los aspectos a trabajar son:

 

-       La atención del niño, se educa:

 

La atención del niño sólo se moviliza ante una ocupación que le interese. Es preciso que ocurra algo interesante, nuevo o alguna situación familiar que al niño le guste vivir repetidamente, una actividad que le divierta, teniendo en cuenta siempre, que lo que le interesa al niño no es siempre lo que el adulto considera más interesante.

Es por lo tanto, más interesante introducirse de las ocupaciones del niño sobre todo las que él mismo ha elegido de forma espontánea.

Las posibilidades de atención se cultivan, cuando nosotros escuchamos y respondemos a las preguntas y propuestas de juego del niño. Poniéndonos al nivel de conocimientos que le son posibles adquirir al niño según su edad.         

-       Al igual que los demás niños, es un imitador nato:

 

El niño es un imitador maravilloso. No hace falta enseñárselo, bastante antes del año se divierte reproduciendo las caras, gestos y entonaciones.

La adquisición del lenguaje es en algunos aspectos un juego de imitación: imitación de los sonidos de la lengua, de las palabras, de los giros, de las estructuras gramaticales, de la entonación, no se trata de una imitación absolutamente fiel al modelo, puesto que el niño reorganiza y recrea a partir de los modelos su propia lengua.

Pero claro está que en el niño sordo se alteran parte de las conductas imitativas (sonidos) por eso hay que fomentar la imitación de expresiones, del movimiento de los labios que se le hacen observar.

 

-       El encanto de la novedad:

Todo lo que es nuevo, inesperado o divertido se manifiesta por expresiones, gestos y actitudes por parte del niño sordo con una intensidad mucho mayor que en el que no lo es, ya que el niño sordo privado inicialmente de los recursos del lenguaje, cultiva mucho más la expresividad que discurre por las vías no lingüísticas.

 

-       ¿el niño sordo progresa?

Cada nuevo paso adelante del niño implica una contradicción entre las necesidades infantiles y la necesidad de satisfacer su tendencia a progresar.

Esta última es la que finalmente se impone, sobre todo en los padres interesados por avanzar que sin darse cuenta fuerzan el ritmo normal, sin tener en cuenta que el entrenamiento más paciente logrará más cosas. Pero en el caso del niño sordo se introducen matices particulares, los padres tienden a ocuparse tan intensamente del niño, que en algunos aspectos se acercan a la superprotección porque el adulto está siempre al lado del niño para tratar de aprovechar todas las situaciones y repetir los aprendizajes.

Hay que vigilar mucho para evitar que esta prestecita activa se convierta en un obstáculo que inhiba el dinamismo del propio niño.

Por el contrario, todas las actitudes de los padres, deben conducirse a reforzar sus recursos personales y a ayudarle a ser autónomo.