EL NIÑO SORDO

 

CARACTERÍSTICAS DEL NIÑO CON DEFICIENCIA AUDITIVA

 

      - DESARROLLO COGNITIVO EN NIÑOS SORDOS:

 

El niño sordo en su desarrollo cognitivo pasa por las mismas etapas que el niño oyente, aunque se puede observar algún retraso en la adquisición de algunas nociones. Hay que tener en cuenta que los órganos sensoriales proporcionan informaciones importantes que inciden en un desarrollo evolutivo adecuado; el aislamiento y la falta de información a la que se ve sometida por causa del déficit auditivo pueden representar implicaciones relevantes para su desarrollo intelectual, lingüístico, social y emocional. Como consecuencia, tendrá un retraso madurativo que supondrá una serie de dificultades en  desarrollo cognitivo, aspecto en el que me voy a centrar.

El lenguaje es un elemento muy ligado al desarrollo simbólico y cognitivo, es una herramienta clave que nos permite representar mentalmente la información, planificar y controlar nuestra conducta. Sin embargo ese retraso madurativo irá superándose a medida que el niño vaya adquiriendo e interiorizando un código lingüístico que le permita acceder a la comunicación e interacción social. Por ello la importancia del aprendizaje de la lengua de signos por parte de los niños con deficiencia auditiva desde los primeros años, ya que además de ser la lengua natural de la comunidad sorda y estar considerada como un auténtico lenguaje, el acceso al lenguaje oral no es posible hasta los 6 o 7 años aproximadamente, e incluso imposible de aprender para personas con grados de sordera muy altos.

La inteligencia en personas sordas es igual que en personas oyentes, puesto que la única diferencia que se puede encontrar en este aspecto se debe al conjunto de experiencias vividas que normalmente reciben menor estimulación y poco efectiva. Como consecuencia, en cuanto mayor riqueza de experiencias de enseñanza-aprendizaje podamos ofrecer a un niño sordo y cuanto más normalizado sea su desarrollo, menos limitada estará su capacidad intelectual.

Destacar que:

      - El menor conocimiento que tienen del entorno y su dificultad para acceder al mundo de los sonidos, derivan en la necesidad de tener experiencias directas y una mayor información de lo que sucede a su alrededor.

      - La dificultad de representar la realidad a través de un código oral plantea la necesidad de utilizar un código lingüístico de representación.

      - La entrada de información se produce por vía visual, hace que tenga que recurrir primordialmente a estrategias visuales aprovechando también otros canales.

 

      - DESARROLLO LINGÜÍSTICO EN NIÑOS SORDOS:

 

El período especialmente sensible para el aprendizaje del lenguaje es 0-3 años, entre los 12-18 primeros meses es de enorme importancia, siendo un período especialmente productivo. Contar con una audición empobrecida en estas edades complica el aprendizaje natural de la lengua oral, sin embargo, con una audición correcta será más fácil al apropiarse de información y estar más conectado con el entorno.

Las habilidades lingüísticas que hay entre los 34-40 meses no están consolidadas y pueden verse afectadas si se adquiere una sordera junto a una falta de estimulación verbal, lo que provoca que éstas habilidades se desvanezcan y desaparezcan. De ahí la importancia de intervenir precozmente.

Lo más urgente, es que el niño cuente con un sistema de comunicación eficaz, un auténtico lenguaje que le sea asequible desde los primeros años. La lengua de signos posibilita el aprovechamiento lingüístico de estos períodos y se hace imprescindible en la comunicación con el niño sordo. Si carece de lenguaje, se perjudicará su desarrollo cognitivo y puede verse también afectado su desarrollo personal y social.

 

      - DESARROLLO SOCIAL

 

La audición es el sentido que más nos coloca en el mundo, siendo el hombre un ser incompleto en sí mismo, su vida implica una convivencia, confundirse entre los otros, una comunicación, una necesidad de establecer contacto con el mundo exterior.

La discapacidad auditiva crea un aislamiento no sólo en la persona, si no en su familia quien también padece diversos sentimientos frente a una sociedad que los margina, que les ignora, que son indiferentes cuando niegan que dicha discapacidad no existe. Frente a esto podemos observar que esta persona aparece como el emergente de una problemática familiar-social en la cual está inmerso. Esta crisis se plasma como desorganización, como un ataque al narcisismo de la propia familia que debe realizar un duelo frente a la imagen ideal que ellos traen y acepta el hecho de la discapacidad.

Para un normal desarrollo social, emocional, cognitivo y lingüístico es necesario que el niño tenga un interacción normal y natural con otros.

Todo ser humano ha de establecer interacciones con las personas que le rodean de cara a favorecer el desarrollo personal, los vínculos sociales, la amistad, el ajuste personal, etc.

El niño sordo necesita tener adultos sordos cerca para que le puedan ayudar a entender este mundo mediante la experiencia visual y la lengua de signos, además de facilitarle la entrada en el complicado mundo de las normas sociales que rigen las relaciones humanas. Estos adultos les servirán como modelos de identificación.

Pero la interacción no puede limitarse a personas sordas, también  necesita a su alrededor personas oyentes, el niño necesita aprender la lengua universal, la lengua oral, para desarrollar habilidades orales.

 

Sin embargo, un niño no puede desarrollarse adecuadamente si solo esta en contacto con adultos, necesita contacto con sus iguales, aprender mediante el juego, las conversaciones, las actividades de grupo, etc. Este contacto permite a niño compartir con  los otros niños aprendizajes, ideas sobre el mundo y proporcionar seguridad emocional al sentirse igual que los demás. Pero como ya hemos dicho  hay que tener en cuenta que los intercambios sociales y la relación con otros se basa en una alta proporción en intercambios lingüísticos, a la que los niños con déficit auditivo difícilmente acceden en sus primeros años de vida.

En los primeros años de vida del niño el sonido tiene un gran importancia en el desarrollo social: la voz de la madre, los ruidos externos, las estimulaciones producidas por sonidos (sonajeros, móviles de cuna…), además tranquilizan y dan seguridad al niño. El niño sordo por su falta de audición tiende a aumentar sus temores.

 

 - Desarrollo afectivo. 

Mucho se ha hablado acerca de la crisis familiar que desencadena el diagnóstico de sordera. Aparece un conjunto de sentimientos y emociones que hacen que la familia quede en estado de shock emocional, entrampados en un simbolismo de tipo acreedor-deudor; quedando en evidencia la herida narcisista. La persona privada, faltante o carente de algún aspecto,   es la persona que despierta en su familia una sensación de “hay que darle eso que no tiene”; acreedor de por vida. Ocupando un lugar de insatisfecho permanente. Es como si la familia tuviera que compensarlo en forma continua ubicada en eterna deudora.

            Muchos padres se sienten frustrados  ante la falta de respuesta por parte del niño, a sus intentos de comunicarse, lo que conlleva a una reducción en la frecuencia de interacción y a un empobrecimiento progresivo de la mismo, que unido a un aumento de la ansiedad provoca una situación de aislamiento por parte del niño y de sus padres.

            Por el problema comunicativo, los padres no suelen compartir información con él, lo que lleva a una comprensión más limitada del funcionamiento social, son menos permisivos y más didácticos, sólo hablan con el niño sobre el aquí y ahora y no son capaces de informar a su hijo sobre acontecimientos futuros que van a ocurrir, a todo esto hay que añadir que los padres tienden a sobreproteger al niño.

Normalmente reciben explicaciones muy limitadas acerca de los sentimientos, roles, razones para las acciones y consecuencias de las mismas, por esto, el niño sordo se muestra desconfiado y vive cualquier situación no habitual como una amenaza.

Como resultado es de esperar que los niños sordos presenten limitaciones en la comprensión de la causa y el significado de muchos acontecimientos.

Con todo esto, los niños sordos hijos de padres sordos controlan mejor su conducta, presentan menor impulsividad, una mayor madurez social y un grado más alto de responsabilidad. Debido todo a la adquisición temprana del lenguaje de signos, como forma natural de comunicación, y a las interacciones padre-hijo que son similares a la de los oyentes.

 

      - DESARROLLO MOTOR

El niño deficiente auditivo pasa por las mismas fases motoras que el niño oyente: gatea salta se sienta, camina, se sube a los sitios, etc. Tampoco hay diferencias en la motricidad fina, aunque al no tener control auditivo existe una torpeza motora y un andar pesado y poco seguro.

 

      - rendimiento escolar

Los resultados académicos alcanzados por los alumnos sordos especialmente en lo que se refiere a la lectura y a las matemáticas, son inferiores a los alcanzados por sus compañeros oyentes. Este desnivel entre unos y otros resulta más acusado en la lectura. Teniendo todo ello serias consecuencias para el acceso al currículo escolar, a los contenidos culturales que le permitirán su incorporación al mundo social y laboral.

Aún así, la situación entre los niños sordos no se presenta del todo homogénea, ya que algunos niños sordos alcanzan mejores niveles de lectura que sus compañeros sordos, aquellos que tienen un buen lenguaje oral y aquellos que tienen padres sordos. Mientras que el primer caso es obvio la relación entre competencia en lenguaje oral y competencia en lectura, el segundo caso parece más difícil de interpretar.

Los hijos de padres sordos tienen la ventaja de contar con el lenguaje de signos desde la infancia lo cual permitirá el desarrollo de una competencia lingüística sobre la que fundamentar el aprendizaje de la lectorescritura.