CLASIFICACION DE LA DISCAPACIDAD AUDITIVA

- En función de los grados de perdida auditiva:

  •         Hipoacusia leve o ligera: Pérdida de audición comprendida entre 20 y 40 dbs. Las afectados no identifican por completo todos los elementos de una palabra.
  •         Hipoacusia moderada: El déficit comprendido entre los 40 y 80 dbs. El individuo que la padece suele identificar sólo las vocales de las palabras y precisa de prótesis auditiva.
  •         Hipoacusia severa: La pérdida es de 70 a 90 dbs. Los sujetos sólo perciben palabras de fuerte intensidad. La prótesis es indispensable y la educación ortofónica es necesaria.
  •         Hipoacusia profunda: La pérdida es superior o igual a 90 dbs. Para que el sujeto articule palabras, deberá recibir una adecuada educación, utilizar la prótesis y contar con el apoyo familiar.
  •         Cófosis (pérdida total de la audición).

Las sorderas casi nunca son absolutas, quedando siempre algunos restos auditivos, que bien aprovechados son una ayuda inestimable en la rehabilitación. Es lo que los verbotonalistas expresan diciendo que no hay oídos caóticos sino distintas/orinas de oír.

 

 

      En función de la zona donde se localiza la lesión:

 

        - Hipoacusias de transmisión:

Se llaman hipoacusias de conducción o transmisión, de percepción o neurosensoriales y mixtas, según afecten a las estructuras de conducción o transmisión del sonido (oído externo y medio), a las estructuras de procesamiento del sonido (oído interno, vías nerviosas y corteza cerebral) o a estructuras conductivas y perceptivas simultáneamente. Veamos más detenidamente cada una de estas subclasificaciones.

Las pérdidas auditivas, debidas a una alteración en la función de conducción o transmisión por vía aérea del sonido, están localizadas en el oído extemo o medio. Las causas pueden ser muy variadas: aumentos de masa (tumores, inflamaciones, líquidos, cuerpos extraños, tapones...), que provocan pérdidas en la transmisión de sonidos de frecuencias altas; pérdida de elasticidad (perforación timpánica, anquilosis de la cadena, otosclerosis...), que provocan pérdida en las frecuencias bajas; aumentos de fricción (mala articulación de la cadena), que provocan pérdidas en la transmisión de los sonidos de frecuencias medias.

Hay otras muchas afecciones del oído externo que dificultan o impiden la transmisión del sonido, las más destacables son:

o   Malformaciones del pabellón y del conducto auditivo externo: anotia o ausencia de pabellón; microtia o pabellón pequeño y deformado; atresia o usencia de canal auditivo.

o   Traumatismos (hematomas) y tumores del pabellón auditivo y del conducto auditivo externo.

o   Inflamaciones del conducto auditivo externo: micosis si es por hongos y virosis si es por gérmenes.

 

En el oído medio, a nivel de membrana timpánica y cadena de huesecillos, se dan:

 

o   Alteraciones de la ventilación y drenaje del oído medio: estenosis y obturación tubárica, disfunción en el mecanismo de apertura tubárica.

o   Edema de la mucosa tubárica por un proceso inflamatorio en estructuras vecinas (sinusitis, adenoiditis o vegetaciones).

o   Cierre del orificio tubárico epifaríngeo o extemo por amígdala hiperplásica (anginas).

o   Infiltración (extensión) hacia la trompa de un tumor de la epifaringe.

o   Otitis media aguda y crónica.

o   Otitis media colesteomatosa.

 

Entre las enfermedades no inflamatorias del oído medio tenemos:

o    Secuelas postquirúrgicas.

o    Otosclerosis

o    Traumatismos del oído medio y del oído interno.

o    Barotraumas (variaciones bruscas de presión atmosférica, en actividades de submarinismo, aviación...).

 

El audiograma de las hipoacusias de conducción es normal, pero con la curva más elevada que la de un oído normal. En estos casos, si se comparan audiometrías ósea y aérea la apariencia es similar, sólo que la aérea requiere mas intensidad. 

 

        - Hipoacusias de percepción.

 

Estas alteraciones también son denominadas hipoacusias cócleares por presentar alteraciones en la función de transducción del sonido en las células ciliadas, localizadas en la cóclea. Puede darse también alteración en la función de la percepción de la sensación sonora a nivel del SNC por afección de alguna región de la vía auditiva, en este caso se denominan hipoacusias retrococleares. Tanto las cocleares como las retrococleares suelen cursar con reclutamiento que consiste en una disminución de la dinámica del oído, por lo que es normal que no se alcance el 100% de inteligibilidad agotando las posibilidades de aumento de la señal.

A lo largo de la vida el oído interno y las vías auditivas tienen muchas ocasiones de sufrir alguna alteración cuyo resultado sea la pérdida parcial o total de audición. La misma edad, como veremos, cursa con algún grado de sordera de percepción en porcentajes muy elevados. Pero donde la sordera de percepción es una amenaza seria al desarrollo cognitivo y verbal es cuando ésta sobrevive antes de la adquisición del lenguaje, pudiéndose clasificar en los cuatro grupos siguientes:

 

1) Sorderas genéticas o hereditarias, ligadas al equipo genético y transmitidas, por tanto, de padres a hijos. Suelen manifestarse ya en el nacimiento. Suponen alrededor del 45% de las hipoacusias cuyo origen es conocido. De estas, 2/3 se deben a herencia recesiva, y el resto a herencia dominante.

2) Sorderas congénitas, son adquiridas durante el embarazo a causa de distintas enfermedades sobrevenidas a la madre durante el primer trimestre de gestación. Algunas de estas enfermedades, en concreto la rubéola, hoy muy controlada, en el pasado causaron verdaderos estragos al aparecer de forma epidemiológica dejando a su paso miles de casos de sorderas irreversibles.

3) Sorderas neonatales, son las ocurridas en torno al nacimiento, bien en el mismo parto o por distintas afecciones a las que el recién nacido está expuesto en los primeros días de vida extrauterina.

4) Sorderas postnatales, pueden ocurrir en cualquier momento, siendo sus causas más frecuentes las infecciones víricas y la ototoxicidad, además de otras afecciones del oído interno y/o vía auditiva que también cursan con sordera de percepción, entre las que destacan:

o   Síndrome coclear, que provoca hipoacusia de percepción progresiva, con distorsiones de la sensación sonora tanto a nivel cualitativo como cuantitativo: acúfenos, vértigos, etc.

o   Trauma acústico agudo o crónico.

o   Ototoxicidad (exógena o endógena).

o   Presbiacusia o hipoacusia progresiva debida al envejecimiento. Se pierde, por término medio, el 1 % de audición cada año a partir de los 50, afectando principalmente a las frecuencias agudas. El audiograma vocal refleja cada vez mayor dificultad para entender el habla.

o   Enfermedad de Meniére: alteración en la presión y composición de los líquidos laberínticos, cursando con vértigo, hipoacusia y acúfenos, que llega a hacerse crónica.

 

   - Hipoacusias mixtas.

En la hipoacusia mixta se encuentran afectados simultáneamente los oídos externo, medio e interno. En estos casos, la pérdidas es superior a 20 dB.y si se comparan las audiometrías ósea y aérea la diferencia suele ser mayor de 10 dB.

A nivel estadístico, el 5% de las sorderas son conductivas, el 75% son perceptivas y el 20% restantes son mixtas.

      Clasificación según el momento de adquisición:

Según el momento de adquisición de la hipoacusia, ésta puede ser:

 

a) Prelocutiva (antes de los 3 años de edad aproximadamente, aunque mejor sería regirse por el nivel lingüístico alcanzado, dada la variabilidad existente de unos casos a otros).

b) Postiocutiva (después de los 3-4 años, con la misma salvedad apuntada en el punto anterior).

 

Esta tercera clasificación cuyos límites son muy difusos, basada en el momento de adquisición de la sordera y del desarrollo lingüístico alcanzado hasta ese momento, es de máxima importancia en educación de cara al pronóstico. Las sorderas prelocutivas, las adquiridas antes de un desarrollo lingüístico suficiente, hasta los 3 años de edad, aunque el momento cronológico dependerá del desarrollo lingüístico alcanzado por cada sujeto en concreto, si son profundas ponen en serio peligro el normal desarrollo cognitivo y verbal.

Las postiocutivas, que son adquiridas estando el lenguaje ya instaurado, a partir de los 4 años de edad, dependiendo asimismo de cada sujeto, no están exentas de riesgos, aunque siempre son menores y tanto menos significativos cuanto más tarde sobrevenga la lesión. Por el interés que tiene la edad en la adquisición lingüística y por el influjo que tiene la sordera en el desarrollo verbal, se ha prestado especial atención a las sorderas profundas prelocutivas.

 

      Basada en criterios educativos:

o   Hipoacusicos: sujeto cuya audición es deficiente, pero de unas características tales que con prótesis o sin ellas, es funcional para la vida diaria y su déficit le permite la adquisición del lenguaje oral por vía auditiva, aunque tal vez se pueden presentar deficiencias de articulación, léxico y estructuración.

o   Sordos profundos: sujetos cuya audición no es funcional para la vida ordinaria y no les posibilita la adquisición del lenguaje oral por vía auditiva, aunque si pueden hacerlo en mayor o menor medida, por vía visual.