Cuando alguna de las partes del oído llega a ser afectada, es cuando se dan los diferentes niveles de sordera o hipoacusia.

 

La prevención de la sordera es relativamente difícil debido a las numerosas causas que la provocan:

 

 ­                  - Traumas:

Se consideran las lesiones mecánicas y la anoxia perinatal.

­                  - Problemas del desarrollo fetal:

Sorderas ocasionadas por problemas en el desarrollo durante el periodo prenatal.

­                  - Prematuridad:

Se incluyen a los niños con un peso natal muy bajo, lo que acostumbra a tener repercusión en déficits neurológicos. En ocasiones estos niños han de permanecer tiempo en incubadoras y esta necesidad puede afectarles en algún grado la audición como consecuencia del impactante ruido a que están sometidos los bebes en este tipo de maquinas.

­                  - Causas metabólicas:

Condiciones heredadas asociadas con retardo mental puede incluir perdida auditiva.

­                  - Obstrucciones del oído externo:

Causadas por tapones de cera o cuerpos extraños que obstruyen el canal auditivo externo. La pérdida no supera nunca los 30 ó 40 dbs. Se produce una sordera conductiva.

 

­                  - Obstrucciones en el oído externo y/o medio

Cuando se encuentra un obstáculo en el oído medio o cuando se ha nacido sin él, sin oído externo, o sin ninguno de los dos. La pérdida es de 50 a 60 db como máximo. Existe una sordera conductiva y no hay distorsión, por el hueso se oye con normalidad.

­                  - Obstrucción tubárica

La trompa de Eustaquio no ejerce bien su labor de regular la presión y por lo tanto la transmisión es deficiente. La pérdida es de 50/60 dbs. Es una sordera conductiva. Con el tiempo, la obstrucción genera una otitis (inflamación del oído medio), cuando esta infección se complica con alteraciones óseas se puede alcanzar al cabo de unos años una sordera total.

­                  - Traumatismos producidos por descompresión brusca (ondas explosivas).

Estos traumatismos generados por ruido intenso de corta o larga duración, que afectan al oído interno y a veces al oído medio. Presenta distorsiones en los sonidos, la alteración es mayor en los sonidos agudos y menor en los sonidos graves.

­                  - Sorderas por intoxicación de medicamentos como: salicicatos, quinina, estreptomicina...

Es una sordera neurosensorial en la que puede verse afectado el equilibrio (sistema vestibular).

 

­                  - Sorderas por infecciones generales como la gripe, meningitis, fiebre tifoidea y parotiditis.

Las infecciones pueden tener origen en la madre gestante y producir efectos en el feto (rubéola...). Produce una sordera unilateral profunda total. Es una sordera neurosensorial.

La rubeola prenatal puede producir pérdidas visuales, retraso mental y problemas cardiacos. La sordera resultante es característicamente similar a las frecuencias de diferentes grados bilaterales o distintas en un oído u otro. El sarampión, las paperas y las meningitis también pueden causar pérdidas auditivas después del nacimiento.

­                  - Lesiones en el tronco encefálico (lesión en el bulbo, en la protuberancia o en el mesencéfalo).

Las lesiones se producen por tumores o por falta de riego sanguíneo. Hay pérdida del tono y en los aspectos rítmicos del oído, es una sordera central.

­                  - Alteraciones auditivas a nivel de la corteza auditiva:

La lesión se localiza a nivel subcortical, producida por tumores o fenómenos vasculares. Cuando existen problemas de comprensión del lenguaje el diagnóstico se complica, ya que existe también una afasia. Es una sordera cortical.

­                  - Sorderas congénitas (se constatan cuando el niño nace)

­                  - Sorderas genéticas:

Son producto de alteraciones genéticas. Son muy difíciles de diagnosticar. Suelen ser bilaterales, severas o graves y no son progresivas. Pueden encontrarse asociadas a otro tipo de alteraciones.