¿QUÉ ES LA DISCAPACIDAD auditiva?

 

El concepto de sordera es referido por tradición a un trastorno auditivo profundo lo cual impide la comunicación práctica a través del lenguaje hablado. Ma. Dolores Suria designa que a un niño con imposibilidad para percibir el lenguaje cotidiano no se le debe atribuir el término sordo. Esta incomunicación con el medio puede ser debida a otras causas independientes a la deficiencia sensorial, tales como: trastornos de la visión, estado emocional, inteligencia. Por ello, es posible decir que el lenguaje puede hallarse en un niño sin que la causa primordial sea la pérdida de la sensibilidad de la audición. Una ausencia del lenguaje puede ser muchas veces ocasionada por un mal funcionamiento del cerebro, sin que el oído tenga alguna alteración.

 

Las deficiencias auditivas, también denominadas pérdidas auditivas o hipoacusias, ocurren cuando hay un problema en los oídos o en una o más partes que facilitan la audición. Una persona con una deficiencia auditiva puede ser capaz de oír algunos sonidos o puede no oír nada en absoluto. La palabra deficiencia significa que algo no está funcionando correctamente o tan bien como debería. La gente también utiliza palabras como sordo, sordera o duro de oído para referirse a las pérdidas auditivas.

 

Aproximadamente tres de cada 1.000 bebés nacen con una deficiencia auditiva, siendo este tipo de deficiencias una de las anomalías congénitas más frecuentes. Los problemas auditivos también se pueden desarrollar más tarde en la vida de una persona. Para entender cómo y por qué se producen las pérdidas auditivas, ayuda mucho saber cómo funciona el oído.

 

El oído es un órgano muy complicado. Una de las funciones principales del oído es la de convertir las ondas sonoras en vibraciones que estimulen las células nerviosas, para ello el oído tiene tres partes claramente identificadas. Estas secciones están interconectadas y son el oído externo, el medio y el interno. Cada parte tiene funciones específicas dentro de la secuencia de procesamiento del sonido.

Se haya situado en la porción petrosa del hueso temporal. Se compone de tres partes:

       OIDO EXTERNO

 

   Pabellón auditivo:

El pabellón auricular está compuesto por cartílago y piel. En la cara anterior y lateral la piel está firmemente adherida al pericondrio. Esto permite explicar que en algunas lesiones traumáticas se produzcan otohematomas por desprendimiento del pericondrio.

El conducto auditivo externo (CAE) es la continuación del pabellón auricular y se relaciona hacia medial con el tímpano. Es de forma tubular con una longitud de 30 a 35 mm y un diámetro de 8 a 12 mm. Su dirección es de lateral a medial, de caudal a cefálico y de posterior a anterior, esto explicaría la necesidad de tracionar hacia atrás y arriba el pabellón en los adultos, para poder examinar el tímpano. Su pared está conformada por una porción cartilaginosa (móvil) y una ósea. La primera es continuación de la estructura cartilaginosa del pabellón auricular, la zona ósea está constituida por el hueso tempanal y la región escamosa del hueso temporal.

La parte cartilaginosa del CAE está cubierta por piel con folículos pilosos, glándulas ceruminosas y sebáceas. Presenta hendiduras que, en caso de infección, permiten la diseminación de ésta a la parótida, fosa infratemporal e incluso a la base de cráneo. Esta porción es de mayor longitud que la ósea.

                  Membrana Timpánica o Tímpano:

 

La membrana timpánica (tímpano) es la estructura que separa el oído externo del oído medio y vibra cuando es golpeada por las ondas sonoras, dando inicio al proceso que convierte las ondas sonoras en impulsos nerviosos que viajan hasta el cerebro. Cuando el tímpano sufre daños se interrumpe el proceso auditivo. El tímpano, además, actúa como una barrera que evita que los materiales externos, como las bacterias, penetren en el oído medio, pero cuando está perforado, las bacterias pueden penetrar con facilidad hasta el oído medio causando una infección.

      OIDO MEDIO

 

- Cadena de huesecillos:

- Martillo:

Es uno de los huesos del oído medio, está conectado con los otros dos huesecillos (yunque- lenticular y estribo) formando una cadena articulada. Se encarga de transmitir al oído interno las vibraciones sonoras que llegan por el aire. Actúan también como niveladores mecánicos de las mismas, transformando las ondas sonoras en vibraciones mecánicas. Las ondas sonoras hacen que el tímpano vibre, y estas vibraciones mueven el martillo, que también desplaza al yunque y al estribo que está conectado a la membrana oval y que por lo tanto recibe estás vibraciones aumentadas en 5 decibelios.

 

-  Yunque:

Es uno de los huesos del oído medio, está conectado con los otros dos huesecillos (martillo y estribo) formando una cadena articulada que se encarga de transmitir al oído interno las vibraciones sonoras que llegan por el aire. Actúan también como niveladores mecánicos de las mismas, transformando las ondas sonoras en vibraciones mecánicas. Las ondas sonoras hacen que el tímpano vibre, y estas vibraciones mueven el martillo, que también desplaza al yunque y al estribo que está conectado a la membrana oval y que por lo tanto recibe estás vibraciones aumentadas en 5 decibelios.

 

-  Estribo:

Es uno de los huesos del oído medio, está conectado con los otros dos huesecillos (martillo y yunque) formando una cadena articulada que se encarga de transmitir al oído interno las vibraciones sonoras que llegan por el aire. Actúan también como niveladores mecánicos de las mismas, transformando las ondas sonoras en vibraciones mecánicas. Las ondas sonoras hacen que el tímpano vibre, y estas vibraciones mueven el martillo, que también desplaza al yunque y al estribo que está conectado a la membrana oval y que por lo tanto recibe estás vibraciones aumentadas en 5 decibelios.

 

       OIDO INTERNO

 

- Vestíbulo

 

  - Conductos Semicirculares:

Al lado del caracol y hacia arriba se encuentra el sentido del equilibrio y la rotación. Está formado por tres canales semicirculares: uno paralelo al suelo, otro paralelo a un lateral de la cabeza y el tercero paralelo a la parte frontal de la misma. Su misión es percibir los movimientos de la cabeza en tres dimensiones e informar de ello al cerebro. Cada canal está lleno de un líquido (endolinfa que contiene cristales calcáreos) y de unos cilios sensoriales que están conectados a células receptoras. Cuando la cabeza se mueve, el líquido presiona los pelos sensoriales y las células receptoras convierten la presión en señales eléctricas que se envían al cerebro en forma de impulsos nerviosos.

 

-   Caracol:

En el oído interno y dentro del laberinto óseo se encuentra el vestíbulo que se prolonga hacia abajo por un conducto óseo torcido y en espiral denominado por ello caracol que constituye fundamentalmente el órgano de la audición. Un corte transversal revela que en el interior de este tubo hay tres túneles superpuestos: El central es la región coclear que corresponde al caracol membranoso, el superior es la vestibular y el inferior es la timpánica separadas ambas de la primera por dos membranas llamadas vestibular y basilar. Las vibraciones que llegan al oído interno se transmiten a través del líquido de los canales que están alrededor de la cóclea, la presión de las ondas llega a la membrana basilar de la región timpánica y el líquido dentro del canal se agita estimulando el órgano de Corti que se encuentra dentro de la región coclear, aquí se produce un componente químico que convierte los movimientos en impulsos eléctricos siendo transmitidos por el nervio correspondiente al cerebro.

Cuando alguna de las partes del oído llega a ser afectada, es cuando se dan los diferentes niveles de sordera o hipoacusia.

La prevención de la sordera es relativamente difícil debido a las numerosas causas que la provocan:

 

 

­                  - Traumas:

Se consideran las lesiones mecánicas y la anoxia perinatal.

­                  - Problemas del desarrollo fetal:

Sorderas ocasionadas por problemas en el desarrollo durante el periodo prenatal.

­                  - Prematuridad:

Se incluyen a los niños con un peso natal muy bajo, lo que acostumbra a tener repercusión en déficits neurológicos. En ocasiones estos niños han de permanecer tiempo en incubadoras y esta necesidad puede afectarles en algún grado la audición como consecuencia del impactante ruido a que están sometidos los bebes en este tipo de maquinas.

­                  - Causas metabólicas:

Condiciones heredadas asociadas con retardo mental puede incluir perdida auditiva.

­                  - Obstrucciones del oído externo:

Causadas por tapones de cera o cuerpos extraños que obstruyen el canal auditivo externo. La pérdida no supera nunca los 30 ó 40 dbs. Se produce una sordera conductiva.

 

­                  - Obstrucciones en el oído externo y/o medio

Cuando se encuentra un obstáculo en el oído medio o cuando se ha nacido sin él, sin oído externo, o sin ninguno de los dos. La pérdida es de 50 a 60 db como máximo. Existe una sordera conductiva y no hay distorsión, por el hueso se oye con normalidad.

­                  - Obstrucción tubárica

La trompa de Eustaquio no ejerce bien su labor de regular la presión y por lo tanto la transmisión es deficiente. La pérdida es de 50/60 dbs. Es una sordera conductiva. Con el tiempo, la obstrucción genera una otitis (inflamación del oído medio), cuando esta infección se complica con alteraciones óseas se puede alcanzar al cabo de unos años una sordera total.

­                  - Traumatismos producidos por descompresión brusca (ondas explosivas).

Estos traumatismos generados por ruido intenso de corta o larga duración, que afectan al oído interno y a veces al oído medio. Presenta distorsiones en los sonidos, la alteración es mayor en los sonidos agudos y menor en los sonidos graves.

­                  - Sorderas por intoxicación de medicamentos como: salicicatos, quinina, estreptomicina...

Es una sordera neurosensorial en la que puede verse afectado el equilibrio (sistema vestibular).

 

­                  - Sorderas por infecciones generales como la gripe, meningitis, fiebre tifoidea y parotiditis.

Las infecciones pueden tener origen en la madre gestante y producir efectos en el feto (rubéola...). Produce una sordera unilateral profunda total. Es una sordera neurosensorial.

La rubeola prenatal puede producir pérdidas visuales, retraso mental y problemas cardiacos. La sordera resultante es característicamente similar a las frecuencias de diferentes grados bilaterales o distintas en un oído u otro. El sarampión, las paperas y las meningitis también pueden causar pérdidas auditivas después del nacimiento.

­                  - Lesiones en el tronco encefálico (lesión en el bulbo, en la protuberancia o en el mesencéfalo).

Las lesiones se producen por tumores o por falta de riego sanguíneo. Hay pérdida del tono y en los aspectos rítmicos del oído, es una sordera central.

­                  - Alteraciones auditivas a nivel de la corteza auditiva:

La lesión se localiza a nivel subcortical, producida por tumores o fenómenos vasculares. Cuando existen problemas de comprensión del lenguaje el diagnóstico se complica, ya que existe también una afasia. Es una sordera cortical.

­                  - Sorderas congénitas (se constatan cuando el niño nace)

­                  - Sorderas genéticas:

Son producto de alteraciones genéticas. Son muy difíciles de diagnosticar. Suelen ser bilaterales, severas o graves y no son progresivas. Pueden encontrarse asociadas a otro tipo de alteraciones.

Mediante diferentes pruebas podemos precisar el grado de sordera (evaluado en decibelios de perdida), y su tipo.