EL SIGLO XIX

 

Heredero de la gran tradición pedagógica de los siglos anteriores, el XIX la continúa, aunque con diferencias significativas. En primer lugar prosigue la pedagogía idealiza iniciada en la época precedente, y representada por filósofos de la altura de Fichte, Hegel y Schleiermacher y por escritores como Goethe. En esta misma dirección idealista se haya la figura de Federico Froebel, el creador de la educación de la primera infancia. También destaca la personalidad más realista de Federico Herbart, el fundador de la pedagogía científica y sus continuadores herbartianos.

 

Puede decirse que mientras en la primera mitad del siglo XIX predomina la corriente idealista, en la segunda lo hace la realista y positivista.

 

Lo más valioso de esta época es la consideración de la pedagogía como ciencia, que se realiza a partir de Herbart. La educación gana ahora en precisión y rigor científico. La pedagogía de este siglo, a pesar de su carácter científico influye directamente en la educación por medio de las instituciones fundadas por los herbartianos como medios de aplicación de sus teorías.

 

Métodos

 

Aunque los pedagogos de siglos anteriores recomendaban el método inductivo, no solía aplicarse en las escuelas donde continuaba imperando el educativo, unido a la forma expositiva.

 

En lugar de estudiar en el libro de texto páginas de memoria o escuchar pasivamente el discurso de un profesor, el alumno se elevaba de lo conocido a lo desconocido, de lo concreto a lo abstracto. Los métodos inductivos contribuyeron poderosamente al desarrollo de la inteligencia.

 

Disciplina

 

Si en el siglo XVIII se atenuó el rigor en la disciplina, en el XIX  se la suavizó por completo. La escuela moderna, con suave disciplina, con métodos atractivos, con recreos frecuentes y juegos permitidos, se diferencia totalmente de la de las otras épocas.

 

La pedagogía idealista

 

A finales del siglo XVIII y comienzos del XIX surge en Alemania una constelación brillantísima de grandes filósofos y escritores que se ocupan de la educación y que pertenecen a las corrientes idealistas y neohumanístas de la pedagogía. No es fácil diferenciar donde empieza entre ellos el idealismo y donde el humanismo, pues casi todos poseen esos dos caracteres.

 

a.    Juan Teófilo Fichte: continúa la corriente idealista iniciada por Kant. Para Fichte la salvación de la nacionalidad está únicamente en la educación. Mas para esto es necesario que la educación llegue a todos los ciudadanos sin excepción alguna. No quiere una educación popular, pues, sino una educación nacional. La educación ha de ser eminentemente activa, basada en la propia actividad del alumno; lo importante no es el conocimiento sino la voluntad. Fichte ha sido también uno de los primeros defensores de la escuela unificada al pedir la educación de todos en todos los grados de la educación. Es uno de los precursores de la escuela activa al basar en su trabajo una parte de la educación.

 

b.    Federico Daniel Schleiermacher: fue como casi todos los educadores de su tiempo, primero maestro privado y después profesor universitario. Influido por la corriente idealista de Platón y de Kant, considera la pedagogía como una ciencia derivada de la ética y la política. Aunque la educación pertenece al Estado, en ella debe intervenir la familia, la Iglesia, la ciencia y sobretodo la comunidad local. Considera que la educación religiosa corresponde a la Iglesia y no a la escuela. La influencia de este educador ha sido grande sobretodo en el campo de la cultura superior, universitaria, pero también en la primaria por sus ideas psicológicas y pedagógica, de gran finura y profundidad.

 

c.    Jorge Guillermo Federico Hegel: fue también profesor de enseñanza secundaria antes de pasar a la universidad. Representante máximo de la dirección idealista, creador de la idea del espíritu absoluto, la educación para él es el medio de espiritualizar al hombre

 

d.    Federico Froebel: se dedica a la educación de los niños, fundando una escuela llamada “Instituto general alemán de educación”. Fundó también la “Institución para los niños pequeños” que al poco tiempo cambió por el nombre de Jardín de Infancia. Esta institución tuvo gran éxito. Predomina en Froebel una visión mística y humanitaria. Se ha anticipado también a su tiempo en otras ideas; estas ideas son las de actividad y de libertad, en las que insiste constantemente y que constituyen la esencia de su doctrina pedagógica. Dice que todos los niños, todos los muchachos y jóvenes, sin excepción alguna, cualesquiera que fuese su situación y su clase deberían emplear por lo menos una o dos horas diarias en un trabajo serio. Otra de sus ideas y que caracteriza su método de educación, es el valor que asigna a l juego para la educación. La escuela tiene una función social al igual que individual.

 

Pedagogía científica: Juan Federico Herbart

 

El fundador de la pedagogía científica, Juan Federico Herbart, estuvo siempre relacionado con la educación, aunque más bien desde el punto especulativo, pedagógico, que del práctico. Sus experiencias educativas le sirvieron de base para sus meditaciones pedagógicas de gran riqueza y finura.

 

Para Herbart la pedagogía como ciencia, se basa en la filosofía práctica (ética) y la psicología. El fin de la educación según él, es la virtud, que consiste en el acuerdo de la voluntad con las ideas éticas. Estas ideas éticas son la libertad íntima, la perfección, la benevolencia, el derecho y la equidad.

 

En la actividad educativa Herbart diferencia tres momentos esenciales:

 

a.    El gobierno: se dirige a la conservación del orden, a la conducta externa de los niños, para lo cual el medio más importante es mantenerlos ocupados, activos.

 

b.    La Instrucción: tiene por fin, como toda la educación, la virtud, es decir, “la fuerza del carácter de la moralidad”.

 

c.    La Disciplina: se apoya sobre todo en el  trato personal, pero se diferencia del gobierno en que este se dirige más al comportamiento externo que a la conducta propiamente dicha. La formación del carácter, es decir, la consistencia y la uniformidad de la voluntad, constituyen el objetivo de la disciplina.

 

Una idea poco reconocida en la pedagogía de Herbart es la necesidad de poner la educación en relación con la vida, es decir, con la del mundo inmediato del niño, partiendo de la vieja sentencia de “no aprender para la escuela sino para la vida”.

 

En este momento la enseñanza debe ser descriptiva, porque ayuda a dar nociones claras y exactas. También debe ser analítica, porque por medio de preguntas y respuestas mantiene vida y animación en la clase; y sintética porque sirve para comunicar nociones que la interrogación no puede hacer descubrir, como los hechos históricos.

 

Finalmente, la pedagogía de Herbart sostiene la necesidad de la intervención del Estado en la educación. Dicha pedagogía se caracteriza por su carácter intelectualista e individualista.

 

La pedagogía positivista: Herbert Spencer

 

En la segunda mitad del siglo XIX se difunde también una corriente filosófica, el positivismo, que tuvo sus repercusiones en la pedagogía. El mayor representante de él es Herbert Spencer. Es autor de una conocida obra, “La educación intelectual, moral y física”. La educación para él es la preparación para la vida completa. El ideal de la educación consiste en obtener una preparación completa del hombre para la vida entera.

 

Spencer da una gran importancia a la educación física y al estudio de la naturaleza. Es por fin el representante de la pedagogía individualista, al negar al Estado el derecho a intervenir en la educación. En realidad hay muy poco de original en la pedagogía spenceriana, a no ser su insistencia en el carácter utilitario, pragmático de la educación, y en el valor del conocimiento científico.